Un colegio de Barcelona prohíbe los balones, los bocatas y quiere eliminar la cancha del patio

La directora del colegio público «El Martinet», en Ripollet, y que cuenta con 480 alumnos, ha prohibido el uso de los balones en el centro educativo. Todos los alumnos tienen prohibido jugar al futbol o al baloncesto. Además, en la pista ya no queda rastro de porterías o canastas y quiere implantar un modelo de colegio donde todo sea a su gusto.

Las razones para desterrar el deporte del colegio se basan en las diferencias de género. Tal como ella misma reconoce, el objetivo es evitar que los niños jueguen por un lado y las niñas por otro. La intención de la directora -que ya tapó con toneladas de arena la pista hace un tiempo, y la Generalidad le obligó a volverla a despejar- es conseguir los permisos para poder eliminar la cancha y dejar un solar de arena en su lugar.

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Por si fuese poco, también se obliga a los niños a seguir la estricta dieta marcada por la directora. Los alumnos tienen prohibido almorzar bocadillos, y sólo se permite la fruta y los frutos secos. Esto limita mucho las opciones de los muchachos, que se ven obligados a cambiar sus hábitos. La ventaja es que esa dieta es mucho más saludable, pero también hay bocadillos igual de sanos.

El feminismo supremacista una vez más intenta imponer su ley dejando la tolerancia y la mesura en manos del resto. Una dictadura feminista sigue siendo una dictadura, y el mejor ejemplo se puede visualizar en este pequeño colegio de Barcelona, donde los niños son meros espectadores de su propio futuro.

 

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